El Instituto
El Instituto Jesús Obrero es una institución que cuenta con los tres niveles de enseñanza:
Inicial, Primario y Secundario. Fundado en el año 1959, pasaron por sus aulas cantidad innumerables de estudiantes.
Cada espacio y cada propuesta están pensados al servicio de los estudiantes, verdaderos protagonistas de nuestra comunidad educativa.
En torno a ello, se desarrollan las acciones que a lo largo del tiempo, han consolidado el reconocimiento de la institución dentro del barrio que la vió nacer, crecer y proyectarse hasta convertirse en lo que es hoy: un espacio de referencia, pertenencia y formación.
Nuestra Historia
En el año 1959 comienza a funcionar el Nivel Primario.
En el año 1961, abre sus puertas el Jardín de Infantes y en el año 1962 comienza a funcionar el Nivel Secundario.
Desde su fundador, el Padre Pedro María Arburua, y a lo largo de cada etapa de su historia, directivos, docentes, personal administrativo y de maestranza han trabajado con compromiso y vocación para que la institución crezca, se renueve y se proyecte en el tiempo, manteniendo viva su identidad y misión educativa..
La dimensión pastoral si bien incluye los contenidos propios de la materia formación religiosa, no se reduce solo a esos espacios, sino que busca impregnar toda la vida de la comunidad educativa con la convicción de que “La educación es ante todo una cuestión de amor y
responsabilidad que se transmite en el tiempo de generación en generación” (Papa Francisco).
Asimismo, impulsa la vivencia de la solidaridad y la caridad, especialmente hacia los más necesitados.
Las familias que profesan otros credos o que se encuentran en un camino de búsqueda espiritual, son recibidas con pleno respeto por su libertad.
Sus hijos e hijas participan de los espacios de formación religiosa como instancias de formación humana y en las celebraciones y actividades religiosas desde una propuesta abierta, que no vulnera su identidad personal ni familiar.
El acompañamiento cercano de los procesos educativos, la participación activa de las familias y la formación permanente de los docentes constituyen prioridades centrales de nuestra pastoral educativa.
Aquellas familias que profesan otro credo, o están en búsqueda de su vivencia de la trascendencia, son recibidas en el respeto de su libertad y sus hijos participan de las materias de catequesis como espacio de formación humana, así como de actividades religiosas sin socavamiento de su identidad.
Nuestro proyecto pastoral tiende a “promover la formación integral de la persona teniendo su fundamento en Cristo, con identidad eclesial y cultural, y con excelencia académica. Además, han de generar solidaridad y caridad con los más pobres. El acompañamiento de los procesos educativos, la participación en ellos de los padres de familia, y la formación de docentes, son tareas prioritarias de la pastoral educativa.”
Este proyecto educativo se sostiene sobre pilares irrenunciables que configuran su identidad: la pedagogía
del encuentro, el respeto por la jerarquía de las verdades de la fe, la pedagogía del crecimiento y la maduración — orientada al bien posible— y una auténtica inclusión e integración en la acción pastoral.
Estos principios se iluminan desde la mística de una Iglesia sinodal, presente en todos los niveles y estamentos de la comunidad.
Entendemos que el proyecto educativo es un camino que busca no solo el acompañamiento explícito de los integrantes de la comunidad sino también del anuncio “en salida” como dinámica del encuentro con Jesucristo. Buscando gestar con la fuerza del Espíritu comunidades orantes, fraternas y misioneras, sabiendo que este proyecto pastoral educativo nos compromete a todos, en la búsqueda de un mundo nuevo donde “no habrá continente nuevo sin hombres nuevos, que a la luz del Evangelio sepan ser verdaderamente libres y responsables”
