Dimensión Pastoral

La Comunidad Educativa de este colegio en sus tres niveles: inicial, primario y secundario; nace del corazón de Jesús Buen Pastor latiendo en la Diócesis de Mar del Plata. Es una realidad donde el Colegio y la Parroquia Jesús Obrero son como dos pulmones de una sola comunidad, por tal motivo a los niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y familias se les propondrá una integración a la comunidad parroquial.

Toda acción pastoral brota de la acción universal de la Iglesia a la luz de las líneas pastorales actuales que se concreta en comunión en la iglesia particular donde el Obispo es su cabeza como padre, hermano y amigo.

Entendemos la dimensión pastoral de la comunidad educativa como un modo de ser que “educa hacia un proyecto de ser humano en el que habite Jesucristo con el poder transformador de su vida nueva.”Este “proyecto comporta la tarea de la comunidad educativa entera, incluidos los padres, poniendo siempre en el centro a los estudiantes, que crezcan juntos, en el respeto y al ritmo de cada uno”.

La dimensión pastoral si bien incluye los contenidos propios de la materia catequesis o formación religiosa, no se reduce solo a esos espacios, sino que busca impregnar toda la vida de la comunidad educativa en “la premura de educar con una síntesis entre fe, cultura y vida”.

Aquellas familias que profesan otro credo, o están en búsqueda de su vivencia de la trascendencia, son recibidas en el respeto de su libertad y sus hijos participan de las materias de catequesis como espacio de formación humana, así como de actividades religiosas sin socavamiento de su identidad.

En este sentido, para toda la comunidad educativa “por la referencia explícita, y compartida (…) a la visión cristiana –aunque sea en grado diverso, y respetando la libertad de conciencia y religiosa de los no cristianos presentes en ella– la educación es católica ya que los principios evangélicos se convierten para ella en normas educativas, motivaciones interiores y, al mismo tiempo, en metas finales.”

Nuestro proyecto pastoral tiende a “promover la formación integral de la persona teniendo su fundamento en Cristo, con identidad eclesial y cultural, y con excelencia académica. Además, han de generar solidaridad y caridad con los más pobres. El acompañamiento de los procesos educativos, la participación en ellos de los padres de familia, y la formación de docentes, son tareas prioritarias de la pastoral educativa.”

Este proyecto educativo tiene como elementos irrenunciables en su práctica y son su identidad: la pedagogía del encuentro, la jerarquía de verdades de fe, la pedagogía del crecimiento y la maduración, del bien posible, la verdadera inclusión-integración en la acción pastoral.

Todo esto, iluminado desde una mística de Iglesia Sinodal en todos los niveles y estamentos, en la ejecución de idearios y proyectos educativos, al servicio de todos, en la solución pacífica de urgencias y coyunturas particulares, en la renovación constante de los vínculos.

“La identidad y la mística deben estar por sobre cualquier tema particular que afecte a la comunidad educativa. De estas dos surgen las políticas educativas de todas y cada unas de las Escuelas Episcopales”. Entendemos que el proyecto educativo es un camino que busca no solo el acompañamiento explícito de los integrantes de la comunidad sino también del anuncio “en salida” como dinámica del encuentro con Jesucristo. Buscando gestar con la fuerza del Espíritu comunidades orantes, fraternas y misioneras, sabiendo que este proyecto pastoral educativo nos compromete a todos, en la búsqueda de un mundo nuevo donde “no habrá continente nuevo sin hombres nuevos, que a la luz del Evangelio sepan ser verdaderamente libres y responsables”

Encomendamos este proyecto educativo a la Virgen de Luján patrona de nuestra patria y estrella de la evangelización.